Roger Aixut
Contacto professional
www.cabosanroque.com
info[at]cabosanroque[dot]com
www.myspace.com/cabosanroque
c/ de la França Xica, 12 baix
Barcelona 08004
Josep Maria Fita (manager)
T +34 625 38 82 87
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Roger Aixut (Barcelona, 1975) es músico, pero, sobre todo, lutier. Y no necesita maderas de arce, cuerdas de cola de caballo escandinavo o barnices especiales. Le basta el tubo de una ducha, una lata de membrillo, un escaléxtric o cualquier artefacto imaginable que, a la larga, acabará formando parte de una guitarra, de un trombón o de un contrabajo. Fundador de CaboSanRoque, se considera creador de imágenes y se dedica a eso: a hacer ‘bichitos’ y hacer que suene.
CaboSanRoque, una banda barcelonesa formada por siete músicos y un técnico de sonido, nació en 2001 ‘como orquestra de salón y comedor’. Desde entonces ya ha publicado tres discos. El último, Música a màquina (2007), autoeditado y con un libreto gráfico de sesenta y cuatro páginas y portadas de hierro serigrafiado, recoge siete temas instrumentales, hipnóticos, dirigidos por una lavadora, ‘la lavadora de la familia Caba’, que, conectada mediante una cadena de bicicleta a un sistema de cilindros, acciona instrumentos musicales de todo tipo. El ritmo lo marca el programa de lavado y centrifugado de la máquina, y salta de andante a allegretto según la suciedad de la ropa que lava. En los shows en directo, la ropa se cuelga literalmente en el tendedor al final de cada canción.
Previamente, la banda había editado CaboSanRoque (2003) y França Xica (2004), ‘dos discos muy naturales, acústicos, un poco de baratillo, y había construido La caixeta, un espectáculo cinematográfico y sonoro que se presentó en el festival Grec 2006 y que desde entonces se ha podido ver en Holanda, Alemania, Italia y Marruecos (recientemente se ha presentado en la sala Beckett de Barcelona). La caixeta empezó con el hallazgo de una maleta cargada de películas súper 8 de autor desconocido en la plaza del Diamant de Barcelona: imágenes familiares, amateurs, de los años setenta. La caixeta es una caja de 27 metros cúbicos, una caja de música gigante, con cuatro músicos en su interior (Roger Aixut, Ramon Garriga, Josep Seguí y Laia Torrents) que menean todo tipo de instrumentos (pianos, acordeones, guitarras, xilófonos) y accionan juguetes diversos de fabricación propia (trenes eléctricos, ositos de peluche y sintetizadores). Detrás de la caja se proyectan las películas encontradas: nueve cortometrajes con imágenes sorprendentes del jardín botánico de Montjuïc, del puerto de Barcelona, el circuito de Calafat o un partido de fútbol de alevines. La caja, abierta, contribuye con la banda sonora. Las imágenes comparten protagonismo con los instrumentos en un agradable viaje automático de una hora y cuarto en el que sonidos, proyecciones, músicos y autómatas crean una atmósfera íntima, exótica y placentera.
Aixut no busca la perfección. Ni la precisión. Al contrario, partiendo de la inquietud y la intuición, asegura que ‘hemos aprendido a convivir con máquinas imperfectas’ y que hay que saber encontrar el encanto en la aleatoriedad e, incluso, en el error. Ignora la técnica, quizá sí, pero la supera con creces, con grandes dosis de ingenio e imaginación.