Pedro Soler
Contacto professional
http://hangar.org/
pedro[at]hangar.org
Passatge del Marquès de Santa Isabel, 40
Can Ricart — Barcelona 08018
T +34 93 308 40 41
F +34 93 307 12 11
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Pedro Soler (Singapur, 1967) es el director del centro de producción artística Hangar desde diciembre de 2005. Este centro tiene por objetivo dar herramientas y recursos a los artistas visuales. Hangar ofrece salas en las que montar videos, 2 platós, alquiler de equipo, asesoramiento en la producción, talleres de formación y becas a artistas. El centro se financia con dinero público (Generalitat de Catalunya, Ajuntament de Barcelona, Ministerio de Cultura, Diputació de Barcelona) y la Fundació Banc de Sabadell. El señor director, pues, tiene que reunirse con importantes personalidades de la administración. Y se ve que el señor director de Hangar, Pedro Soler, puede acabar más de una reunión sentado no encima de la silla, sino encima de la larga mesa, con las piernas cruzadas como un hindú y hablando de tú a tú al resto de personalidades. Nadie se inmuta, nadie queda sorprendido por su gesto, que le sale natural, y todos respetan.
Otras veces, si hay más confianza y la reunión no es formal, puede acabar sentado en el suelo.
En la memoria 2007 de Hangar, el señor director Pedro Soler escribe la introducción, como corresponde. Lo curioso es que la introducción viene ilustrada con una fotografía del derribo que el Ayuntamiento de Barcelona, uno de los patronos de Hangar, hizo de parte de las instalaciones del recinto industrial de Can Ricart de Barcelona, donde se encuentra Hangar. El derribo provocó que decenas de artistas tuvieran que abandonar las instalaciones. Ese día centros artísticos como la Makabra se quedaron huérfanos de espacio, tuvieron que irse, darse por vencidos. El Sr. Soler ha dicho que ‘en el barrio de Poblenou hemos perdido unos 100 artistas y 18 espacios. Aquí, en Can Ricart sólo queda Hangar’. No debió gustarle el derribo, al Sr. Soler, porque en la memoria que el Ayuntamiento tenía que leer, como patrón de Hangar, Pedro Soler tuvo el gesto de poner la fotografía del derribo que el mismo Ajuntament había provocado. Todos volvieron a respetar su gesto.
A Soler se le respeta porque sabe de lo que habla. Su trabajo no es sólo conocer a los artistas ya consagrados, sino los que están por venir, los jóvenes. Por eso mismo al señor director de Hangar, rozando los cuarenta, puede vérsele tanto en fiestas medio punks donde se proyecta el corto de un nuevo director de cine o en raves donde pincha no sé qué artista sonoro por descubrir, como en galerías de arte y museos de todo el mundo. Al señor Pedro Soler se le respeta porque hace su trabajo: captar el pulso de la ciudad. Y Mr. Soler, de este pulso, intenta sacar jugo. Cuando los periodistas le preguntan cuál es su función, responde de manera sencilla y directa: ‘Dar acceso libre y democrático a las herramientas de producción de arte (...). Hay mucha creatividad en la peña. Pero… ¿cómo dar salida a todo esto? Tenemos que profesionalizar a los artistas.’
Su currículum demuestra que el suyo es el papel de catalizador. Antes de ser director de Hangar, Pedro Soler fundó la distribuidora de arte multimedia Fiftyfifty, impartió talleres de teatro con audio y vídeo interactivo en París, Estrasburgo, Mulhouse y Poitiers, y fue comisario de Sonarama, la programación de producciones audiovisuales en tiempo real del festival Sónar. Crear plataformas para que otros puedan crear. Este es su papel. Su obsesión, en cambio, es el tiempo real en el video, y cuando era miembro de Dadata, grupo especializado en la creación audiovisual, fabricó nuevo software para que los ordenadores permitieran hacer actuaciones en las que el video se viera en directo.
Otra de las obsesiones de Pedro Soler, master en Artes Digitales por el Instituto del Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra, es el discurso teórico, que vuelve a centrar en la transmisión en tiempo real del video. Le gustaría saber más sobre qué efectos tiene sobre las persones el hecho de vivir en una sala con ordenadores que transmiten en tiempo real imágenes de otros espacios y, por tanto, otros tiempos. ¿Cómo se puede ser capaz de vivir en tiempo y lugares distintos?, se pregunta el señor Soler, nacido en Singapur, educado en Francia, residente en Barcelona y viajando por medio mundo.