Si para cualquier creador la propia experiencia es, casi por definición, la principal fuente de inspiración, para Sònia Gómez (La Sénia, Tarragona, 1973) es, directamente, el espectáculo. Formada en la ya extinta General Elèctrica de Roger Bernat y Tomàs Aragay, y tras colaborar con Rodrigo García (Carnicería Teatro) y La Fura dels Baus, Sònia Gómez construye los espectáculos a partir de pequeños momentos cotidianos y de situaciones estrictamente autobiográficas. Tanto es así que de unos años a esta parte viaja junto a su madre, con quien comparte escenario (y vida). Teje, sin ningún miedo y por el camino más recto, un universo cargado de sentido y de ironía a partir del caos y la trasgresión de la propia vida. Y lo hace sin limitaciones disciplinares: canta, baila, conversa, se desnuda y recita. ‘Me gustaría mucho estar embarazada encima de un escenario y hacer un producto específico sobre mi estado’, asegura. Para algunos, bailarina y coreógrafa; para otros, simplemente, perfomer inclasificable.
Sònia Gómez estudió danza contemporánea y coreografía en el Institut del Teatre de Barcelona y en el Performing Arts Research and Training Studios (PARTS) de Bruselas. Después de trabajar como intérprete en varios grupos de danza y teatro, en el año 2002 fundó su propia compañía, que lleva su nombre, y debutó con toda una declaración de principios, la trilogía Egomotion: Yo estoy en el mundo porque tiene que haber de todo, Yo no soy nadie pero me cago en tu puta madre y Yo no hablo inglés pero a veces me lo paso bien. Desde entonces ha trabajado como creadora y ha colaborado con artistas visuales residentes en Hangar como Joan Morey y Maria Cerón y junto a otros artistas como Juanjo Sáez, Chicks on Speed y Sergi Fäustino.
En el 2004 estrenó la performace Mi madre y yo, en la que Sònia Gómez y su madre, Rosa Vicente, recuperan fantasmas del pasado y los exhiben con naturalidad, sin filtros, conversando entre ellas e interpelando constantemente a los espectadores, que asisten atónitos a una sesión de psicoanálisis familiar salvaje. Mi madre y yo está considerado su primer gran éxito, y ya ha viajado por Italia, Alemania, Francia, Inglaterra, Brasil y Portugal. Después de la trilogía de solos Natural (Bass, concert per a animals; Natural 2 y Natural 3, 2005), Sònia Gómez subió de nuevo a los escenarios con su madre en Las Vicente matan a los hombres (2006). Madre e hija, una vez más, se interpretan a sí mismas y se pasean delicadamente por las fronteras entre realidad y ficción, entre intimidad y publicidad y entre lo ridículo y lo genial. En esta ocasión recuerdan vivencias familiares de los últimos treinta años y hablan de los dos temas que más les interesan: hombres y ropa.
El último espectáculo de Sònia Gómez es Experiencias con un desconocido (2007), que recupera una idea desarrollada en el solo Natural 2, en el que espectador y artista interactúan en una relación de cariz comercial: el primero como cliente y el segundo como objeto de consumo. En Experiencias con un desconocido cada espectador masculino compra una performace individual, creada específicamente para él a partir de un catálogo ligeramente inspirado en las experiencias sexuales del BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión y Sadomasoquismo). Gómez sigue así su particular exploración personal, confrontándose permanentemente con su pasado y su cuerpo y haciendo que de lo irreverente y descarado pueda surgir algo inesperadamente revelador y esencial.